Aceite o agua: comprender las bases para elegir mejor tu cuidado facial
- Txomin Lalanne
- 13 ago 2025
- 3 Min. de lectura

Introducción
En el mundo de la cosmética de alta gama, cada detalle cuenta. Detrás de la textura sedosa de una crema o la ligereza de un sérum se esconde una arquitectura precisa, determinada por la naturaleza de su base: aceite o agua. Esta elección no es en absoluto trivial. Define la sensorialidad del producto, la forma en que los activos penetran en la piel e incluso la sensación de confort que ofrecerá a lo largo del día. Comprender estas diferencias no solo permite seleccionar mejor los cuidados, sino también optimizar su eficacia en función de las necesidades, el tipo de piel y las condiciones externas.
1. Formulaciones a base de aceite: un capullo nutritivo y protector para la piel
Una formulación a base de aceite, ya sea un sérum oleoso, un bálsamo o una crema rica, se compone principalmente de grasas de origen vegetal. Estos aceites y mantecas, cuidadosamente seleccionados, imitan los lípidos presentes de forma natural en nuestra película hidrolipídica.Las ventajas son numerosas: nutren intensamente gracias a su riqueza en ácidos grasos esenciales y lípidos biomiméticos, reforzando así la barrera cutánea. Crean una película protectora que limita la pérdida de agua transepidérmica, ayudando a conservar la hidratación natural de la piel durante más tiempo. Proporcionan un confort inmediato, ideal para pieles secas, maduras o expuestas a condiciones climáticas extremas.No obstante, estas fórmulas también pueden presentar algunos inconvenientes. Su textura más envolvente y, a veces, más grasa puede ser menos apreciada por las pieles mixtas o grasas, o en climas cálidos y húmedos. Además, pueden requerir un tiempo de absorción mayor, lo que no siempre resulta práctico en rutinas matinales rápidas.
2. Formulaciones a base de agua: frescura, ligereza e hidratación instantánea
Por el contrario, las formulaciones a base de agua (o hidrolatos) priorizan una textura fluida y ligera. Suelen estar enriquecidas con activos hidrosolubles como ácido hialurónico, extractos vegetales o vitaminas hidrosolubles, que penetran rápidamente en la epidermis.Sus puntos fuertes: aportan una sensación inmediata de frescor, perfecta para despertar la piel por la mañana o calmarla tras la exposición solar. Se absorben rápidamente, dejando un acabado no graso, lo que las hace especialmente adecuadas para pieles mixtas o grasas. También permiten integrar fácilmente activos potentes como la vitamina C hidrosoluble o extractos vegetales concentrados.Por el contrario, si no se combinan con una fase lipídica, pueden carecer de un poder nutritivo prolongado, siendo menos eficaces para restaurar la barrera cutánea en pieles muy secas o debilitadas.
3. Cómo elegir según la estación, el entorno y el tipo de piel
La elección entre una base oleosa o acuosa no debe ser rígida: puede evolucionar con las estaciones y las necesidades de la piel. En invierno o en entornos secos, una formulación rica en aceites ayuda a proteger la piel del frío y de las agresiones externas, al tiempo que previene la deshidratación. En verano o en climas cálidos y húmedos, una base acuosa ligera aporta confort y frescor sin sensación de pesadez. Para pieles sensibles o reactivas, lo más importante es optar por formulaciones minimalistas y altamente toleradas, sean oleosas o acuosas.
Conclusión y consejos prácticos
En realidad, lo ideal no es elegir de forma definitiva entre aceite y agua, sino aprender a combinarlos inteligentemente en la rutina. Por ejemplo, comenzar el día con un sérum acuoso para hidratar en profundidad y terminar la noche con un aceite o crema rica para restaurar la barrera cutánea mientras duermes. Comprender el papel de cada base ofrece la flexibilidad de adaptar el cuidado como un verdadero ritual a medida, fiel a la filosofía de Artean Skincare: unir ciencia, naturalidad y excelencia sensorial.

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